El año pasado por estas fechas, estaba súper contenta porque por fin iba a volver a verte, después de tu partida. Recuerdo perfectamente que esperaba encontrarte cuando iba a casa de mi abuela, y me río cuando pienso que en la última noche del año, te vi de lejos y me sonreíste, y no sabía que pensar. Sólo sabía que lo que sentía por ti era algo tan grande que me ahogaba, y me dormía todas las noches recordando un beso tuyo y pidiéndole a quien sea que te quitara de mi camino, porque me estaba martirizando poco a poco pensando en ti.
El 2010 ha sido un año de cambios, para ti y para mí. Tú poco a poco te fuiste menguando, como alguien a quien se le acaban las fuerzas y tiene que ir acostumbrándose a estar cada vez más apagado y más solo. No te miento, aunque me das pena, creo que te lo mereces. Desfasaste, te convertiste en lo mejor, pero todo lo que sube debe bajar, y cada vez te veo más abajo, más hundido...
Yo, por mi parte, me acostumbré a estar sola, y poco a poco fui creciendo, asimilando que la vida no siempre te da lo que quieres, y que no todo sale tan bien como tenía entendido hasta el momento. El golpe más duro...saber a ciencia cierta que tú ya no eras para mí, que en mi destino no estaba escrito que algún día estuviéramos juntos. ¿Cómo me di cuenta?...Pues verás...
...el nombrado destino, decidió que para que me diera cuenta de quién eras, tendría que compartir contigo algo más que un simple saludo. Y nos puso al lado, para que viviéramos un par de días de charla, unas mañanas frías conversando, unas fiestas...y sí, me di cuenta de que no eras tan grande como yo te veía en mi mundo, que tu vida era un poco triste...
..y poco a poco, me dejé llevar. Y empecé a caminar con un rumbo más definido, buscando algo que se alejara de ti. Y no sé si realmente he encontrado ese "algo"...pero puedo decirte que tú ya no estás en mi pensamiento. Bueno, miento...sí lo estás, pero no estás en lo más importante, en mi corazón.
Y aunque suene cruel decirlo, ahora mismo, te ofrezco mi ayuda. Porque la necesitas, porque necesitas a alguien que te guíe, porque el que ahora va sin rumbo eres tú, y algún día pagarás por todo lo que has hecho sufrir a los demás, formando yo parte de esos que se dejaron engañar por ti. Pero no soy rencorosa, ¿sabes por qué?...porque ya no te quiero, y no tengo porque guardar ese odio dentro de mí, me estorba.
!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->